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Virgencita de La Salette

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Patrón:

De los agricultores y de la cosecha.

Historia:

La devoción a Nuestra Señora de La Salette fue heredada de Francia, en el siglo XIX.

En la pequeña villa de La Salette, dos pastorcitos, Melania y Maximino, vislumbraron la figura de la Virgen María, envuelta por una bola de fuego que parecía más el sol caído en la tierra. Atónitos con la aparición, los jóvenes pastores quedaron paralizados. En ese momento, la señora de fisonomía muy triste y preocupada comenzó a dirigirles mensajes de alerta recomendando al pueblo sumisión a la voluntad de Dios, respeto a los preceptos de su ley, más religiosidad, más dedicación a la oración y a la espiritualidad personal. En una alerta especial a aquellos que fácilmente blasfemaban contra su Hijo Jesús, hizo amenazadoras profecías a los que no se regenerasen. Y, recomendando a los dos pastorcitos que llevaran la novedad a todo el pueblo de esa tierra, se fue elevando y desapareció en un gran haz de luz que llegaba hasta el cielo.

Oración:

Recordad, Oh Nuestra Señora de La Salette, las lágrimas que derramasteis por nosotros, en el Calvario. Recordad también los cuidados que, sin cesar, tenéis por vuestro pueblo, a fin de que, en nombre de Cristo, se deje reconciliar con Dios. Y ved si, después de tanto haber hecho por vuestros hijos, podéis ahora abandonarlos.

Reconfortados por vuestra ternura, oh Madre, aquí estamos, suplicantes, a pesar de nuestra infidelidad e ingratitud. No rechacéis nuestra oración, oh Virgen Reconciliadora, sino volved nuestro corazón hacia vuestro Hijo.

Alcanzadnos la gracia de amar a Jesús sobre todas las cosas, y de confortaros con una vida de entrega, para la gloria de Dios y el amor de nuestros hermanos.

Nuestra Señora de La Salette, Reconciliadora de los pecadores,
Rogad sin cesar por nosotros que recurrimos a vos!

Amén.

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