Patrona:
Historia:
Camila era hija del duque Julio de Varano, fruto de una aventura amorosa con una dama noble de la corte, ella nació el 9 de abril de 1458, y creció bella, inteligente, caritativa y piadosa. Tenía una personalidad seductora y divertida, apreciaba bailar y cantar.
Siendo niña, después de escuchar una predicación sobre la Pasión de Jesucristo, hizo un voto particular: derramar al menos una lágrima todos los viernes, recordando todos los sufrimientos del Señor. Sin embargo, tenía dificultades para conciliar el voto con la vida divertida que llevaba, y se sentía muy mal cuando no lograba seguir su promesa.
En la adolescencia se sintió inclinada hacia un caballero que le recitaba versos de amor. Pero un sermón de Cuaresma fue la ocasión para que ella volviera a Dios para siempre: tenía 20 años, y pasaron aún más dos antes de que la Providencia le indicara que dejara el mundo. Una visión de Nuestro Señor y una grave enfermedad fueron las señales de este llamado; supo vencer la ambición que su padre colocaba en ella y supo, sobre todo, triunfar sobre el afecto que se le dedicaba.
Así, a los 23 años, en 1481, ingresó en el monasterio de las Clarisas, y tomó el nombre de Hermana Batista.
Poco después, recibió varias visiones de ángeles, de Nuestra Señora y de la Cruz. Pero fue, sobre todo, a los dolores espirituales de Nuestro Señor a los que la Hermana Batista estuvo íntimamente asociada, donde Cristo reveló todo lo que lo atormentó en su agonía.
Fue en 1490 que su confesor dio la orden de que escribiera la historia de su vida interior, tal vez para infundir luz en medio de una larga prueba, escribiendo así el famoso libro ”Los dolores mentales de Jesús en su Pasión”, que se convirtió en una guía de meditación para grandes santos.
En 1527 una terrible peste asoló Italia; víctima de ella murió la abadesa a los 69 años. Los milagros llevaron al culto público. En 1843 Gregorio XVI reconoció ese culto ininterrumpido dedicado a ella; en 1891, León XIII aprobó los actos del proceso en vista de la canonización y en 1893 aprobó sus escritos. Benedicto XVI la canonizó el 17 de octubre de 2010.
Oración:
Señor Jesucristo, que te dignaste atraer a Santa Camila a través de la meditación de tus dolores interiores y de los sufrimientos de tu Corazón, acoge mi súplica con tu infinito amor, y por intercesión de ella, dame la gracia de corresponder a la salvación que mereciste para mí, con tu muerte y resurrección.
Amén
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