Patrona:
Historia:
Heloísa (o Eloísa) nació alrededor del año 1300 en una familia noble y cristiana, en la región francesa llamada Normandía. Tenía una educación refinada y se casó muy joven, siempre manteniéndose fiel a su fe cristiana.
Quedó viuda también muy joven, lo que representó un gran sufrimiento en su vida. A pesar de esto, quiso que los bienes de su difunto marido pasaran todos a la Abadía Benedictina de Notre Dame de Coulombs, en Francia.
Después de su viudez, apareció otro pretendiente en su vida y Heloísa se casó nuevamente. Sin embargo, una vez más, sucedió lo inesperado: su segundo marido falleció de muerte natural poco tiempo después del matrimonio. Heloísa decidió que viviría como religiosa.
Su decisión implicó la donación de todos sus bienes a los pobres y a la abadía, dejando a sus familiares solo la herencia que les correspondía por derecho. Luego, mandó construir una pequeña casa junto a la iglesia de la abadía y allí se fue a vivir.
Durante la gran peste de 1330, la santidad de Heloísa se hizo evidente. Todos huían de los enfermos con miedo a contagiarse. Pero Heloísa, sin embargo, se dedicó a cuidar de los enfermos sin temor. Milagrosamente, no se contagió.
Documentos de la época afirman que Heloísa curaba a algunos enfermos solo con una oración o dándoles una bendición.
Con la peste, murieron 25 millones de personas en solo 5 años. A pesar de este escenario tenebroso, Heloísa no temía acercarse a los enfermos, cuidarlos, curar a muchos y ayudar a otros en sus últimos momentos. Sentía que ayudándolos a morir en paz y en la gracia de Dios, sostenía sus manos, rezaba por ellos, trayendo la gran gracia de la paz en la hora de la muerte.
Heloísa falleció en 1360. Tras su muerte, milagros y gracias comenzaron a ocurrir. Por eso, su tumba se convirtió rápidamente en lugar de peregrinación. Más tarde, sus restos fueron trasladados a la gran catedral de Chartres, en Francia, donde vivió. Sus reliquias están conservadas hasta hoy en la misma catedral.
Oración:
Oh Dios, que diste a Santa Heloísa el don de la caridad y el desprendimiento, así como el don de la curación y la protección contra las pestes, permítenos ser ayudados a través de su intercesión. Líbranos de las pestes contagiosas y también del egoísmo y el apego a los bienes materiales. Por intercesión de Santa Heloísa, concédenos la gracia que tanto necesitamos (pedir la gracia). Por Nuestro Señor Jesucristo, en la unidad del Espíritu Santo.
Amén
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