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Santita Larissa

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Patrono:

Historia:

Santa Larissa aparece entre los 26 mártires asesinados por los godos, alrededor del año 375. En esa época, el ejército godo era liderado por Jungerich, gran enemigo y perseguidor de los cristianos.

El rey de los godos, llamado Alarico, se enfureció al ver que sus súbditos estaban abrazando el cristianismo. Esto venía ocurriendo por la predicación de un obispo llamado Ulfilas. El rey ordenó entonces que muchos de esos conversos fueran torturados y ejecutados en la plaza pública, la mayoría de las veces sin juicio. Su objetivo era alejar a su pueblo de la fe cristiana.

Los oficiales de Alarico, liderados por Jungerich, colocaban estatuas de sus dioses sobre carruajes y desfilaban ostensiblemente frente a los lugares que los cristianos utilizaban para sus celebraciones religiosas. Advertían que aquellos que adoraran a los ídolos y ofrecieran sacrificios a ellos, serían perdonados. Sin embargo, los que se negaran, serían quemados vivos allí mismo.

Jungerich entonces dio órdenes de incendiar una iglesia durante una celebración de misa. Los soldados ofrecieron libertad a los cristianos que negaran la fe en Cristo. Sin embargo, nadie quiso negar al Señor Jesús. Santa Larissa defendió valientemente la fe en la vida eterna y confesó a Jesucristo ante los soldados. Ese día, 308 cristianos dieron sus vidas, muriendo quemados por la fe en Jesucristo. Entre ellos, 26 tienen sus nombres conocidos. Y, entre esos, consta el nombre de Santa Larissa, virgen y mártir. Se dice, inclusive, que un hombre desconocido entró en la iglesia para confesar su fe y murió mártir con los demás.

De nada, sin embargo, sirvió la violencia del rey Alarico. Poco tiempo después de esa masacre, un gran número de godos se había convertido al cristianismo, justamente por el testimonio de los cristianos mártires. Se sabe que entre 383-392, los godos ya tuvieron un rey cristiano, cuya esposa, Gaatha, también fue martirizada.

Oración:


Oh Dios, que diste a Santa Larissa la gracia de perseverar en la fe hasta el final, hasta entregar su propia vida por causa de tu Hijo Jesucristo, danos también a nosotros la gracia de la perseverancia y el coraje para testimoniar la fe en todas las situaciones de la vida.

Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, en la unidad del Espíritu Santo.

Amén

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