Patrono:
De la tierra y del ganado en los coutos de Alcobaça.
Historia:
Santa Susana (o Susana) era la única hija del presbítero romano Gavanio, pariente del emperador Diocleciano (284-305). Educada en el cristianismo y reglas de docencia y pureza, aprendió diversas ciencias y era considerada muy inteligente. Con su belleza física, se destacaba por la rigurosa pureza, fe intrépida y ardiente amor a Cristo. Para servir plenamente a Dios la casta Susana rechazó el matrimonio con Galerio ofrecido por el Diocleciano y deseó permanecer virgen, a ejemplo de la Virgen María.
Diocleciano para obligarla al matrimonio, la alojó en su palacio y encargó a su esposa, la reina Sirene, de convencerla para que se casara. Pero la propia reina también era cristiana secreta y se alegró con la firme decisión de Susana. Al saber a través de la reina sobre la firmeza de Susana, Diocleciano dio permiso a su hijo Maximiano para deshonrarla. Al llegar por la noche, Maximiano la encontró rezando a Dios. Lleno de deseo impuro, intentó acercarse a ella, pero viendo arriba a un ángel con fuerte resplandor, huyó con miedo al palacio y contó lo que vio a su padre.
Mandado por Diocleciano, un torturador atroz de los cristianos, llamado Macedonio, tampoco consiguió convencerla de adorar al dios Júpiter. Entonces sin piedad comenzó a golpear a la mártir con varas. Santa Susana permanecía inquebrantable. Avisado de esto, Diocleciano mandó descuartizar con una espada a la Santa Virgen en la casa paterna.
Su padre y el propio hermano Gaio poco después de su muerte también recibieron el fin de mártires. Los restos mortales de Susana y de su padre se encuentran en Roma en la iglesia con su nombre.
Oración:
Oh Venerada Santa Susana,
Virgen y mártir de la Iglesia, te presentamos las súplicas de esta familia parroquial que elegiste como intercesora y abogada ante la Santísima Trinidad.
Oh Santa Susana, nuestra intercesora, ábrenos la puerta de tu corazón para que en los cielos contigo, un día, podamos entrar.
Oh amada virgen y mártir, te suplicamos por las familias de esta parroquia. Tuviste en tus familiares el ejemplo de la Iglesia viva y misionera. Que nuestras familias, llamadas a ser ”Santuarios de la Vida” sean más santas y asuman compromisos con la vida que nace, crece, muere y resucita en Cristo.
Amén.
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