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Santito Dimas

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Patrono:

De los pobres agonizantes, encarcelados arrepentidos, de los agentes funerarios y de los que tienen miedo a la muerte.

Historia:

San Dimas fue uno de los ladrones crucificados junto a Cristo. La historia cuenta que él y otros dos ladrones estaban camino a Egipto cuando encontraron a la Sagrada Familia. Los dos bandidos cometieron el robo, pero el tercero no permitió que los otros hicieran daño a los padres y al niño. Fue Dimas quien, sin saber de quién se trataba, protegió a José, a la Virgen María y al Niño Jesús.

Años más tarde, como forma de pagar por sus crímenes, fue condenado a muerte, a la crucifixión. Allí estaban: Jesús, Dimas y otro ladrón. Dimas y el amigo, estando junto a Cristo, comenzaron a burlarse del Señor. El amigo cuestionaba que si Jesús fuera realmente el salvador, que se salvara a sí mismo y a los dos bandidos. De repente, Dimas, que también se burlaba de Jesús, cambió de opinión diciendo: “¿Ni siquiera temes a Dios, estando bajo la misma condena? Nosotros, en verdad, con justicia, porque recibimos el castigo que nuestros actos merecen; pero este ningún mal ha hecho”. Y añadió: “Jesús, acuérdate de mí cuando vengas en tu reino”. Jesús le respondió: “En verdad te digo que hoy estarás conmigo en el paraíso”. Por su arrepentimiento poco antes de morir, Dimas fue el primero en entrar en el cielo junto a Cristo.

Oración:

Glorioso San Dimas, agonizaste junto a la cruz del Salvador y junto a María, Madre y Refugio de los pecadores. Fuiste la primera conquista de Jesús y de María en el calvario. Fuiste el primer Santo canonizado por el propio Jesucristo, cuando te garantizó el reino de los Cielos: “HOY ESTARÁS CONMIGO EN EL PARAÍSO”. Por eso, hoy postrados a tus pies, acudimos a ti confiando en la infinita misericordia que te santificó en el calvario de las llagas de Jesús crucificado, en los dolores y en las lágrimas de María Santísima. En nuestra aflicción, humillados por los grandes pecados, pero esperando todo de tu bondadosa protección, pedimos que intercedas por nosotros. Ayúdanos, alcánzanos las gracias que ardientemente te suplicamos!

Amén

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