Patrono:
De las embarazadas, de los que sufren falsas acusaciones, de los jóvenes delincuentes y de los cantantes infantiles.
Historia:
Domingo Savio, nació en Riva, Italia, en 1842. Fue alumno de San Juan Bosco, y toda su vida fue una búsqueda de la santidad según la fe católica.
El amado y joven Domingo Savio tuvo una vida de mucha sensibilidad y en poco tiempo recorrió un largo camino de santidad, obra maestra del Espíritu Santo y fruto de la pedagogía de San Juan Bosco.
Nació en una familia pobre en bienes materiales, pero rica en fe. Su infancia quedó marcada por la primera comunión (normalmente hecha a los doce años), hecha con fervor a los siete años, y se distingue por el cumplimiento del deber en su lema: “Antes morir que pecar”.
A los doce años de edad ocurrió un hecho decisivo en su vida: el encuentro con San Juan Bosco, quien lo acogió, como padre y director, en Valdocco, invitándolo a cursar los estudios secundarios. Al descubrir entonces los altos ideales de su vida como hijo de Dios, apoyándose en la amistad con Jesús y María, se lanzó a la aventura de la santidad, entendida como entrega total a Dios.
Domingo se hizo conocido como una persona con dones espirituales especiales y que reconocía las necesidades de las personas, mucho más allá de lo percibido por un sacerdote común, y tenía una habilidad de profetizar el futuro.
Sin embargo, la frágil salud de Domingo empeoró, y fue diagnosticado con tuberculosis y pronto comenzó a sangrar, lo que aceleró su muerte. Recibió los últimos sacramentos y pidió al sacerdote que leyera la oración de los muertos y al final se sentó y dijo: “Adiós mi querido sacerdote”; Sonrió y exclamó: “Estoy viendo cosas maravillosas” y poco después murió sonriendo tan calmado y feliz, que nadie dudó de su visión del paraíso.
Poco tiempo después, San Juan Bosco escribió su biografía, lo que contribuyó a su canonización. Fue la persona más joven en recibir la canonización en la historia de la Iglesia.
Oración:
Querido San Domingo,
Tú que ofreciste tu corta vida totalmente al amor de Jesús y de Su Madre. Ayuda a la juventud de hoy a comprender la importancia de Dios en sus vidas. Tú te convertiste en santo a través de la permanente participación en los sacramentos, ilumina a mis parientes y a los hijos de la importancia de la frecuente Confesión y de la Santa Comunión. Cuando joven meditaste en el sufrimiento de la Pasión de Nuestro Señor Jesucristo, obtén para nosotros la gracia de un ardiente deseo de sufrir por amor a Él.
Desesperadamente necesitamos tu intercesión para proteger a los niños de hoy de las tentaciones y las burlas del mundo. Cuídalos y guíalos en el camino al Paraíso.
Pide a Dios que nos dé la gracia de santificar nuestros deberes diarios haciéndolos por amor a Él. Recuérdanos siempre la necesidad de practicar las virtudes en tiempos de tribulaciones y dificultades.
San Domingo Savio, preserva tu inocencia en nuestros corazones y ruega al Señor por nosotros y por la salvación de nuestra alma.
Amén
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