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Santito Gonçalinho

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Patrono:

De los guitarristas, de los huesos y del matrimonio.

Historia:

Santito Gonçalo nació a mediados del siglo XVII, en Tagilde, Portugal. Procedente de una familia noble, Gonçalo siempre fue cristiano, y desde muy joven ya pudo iniciar sus estudios para sacerdote. Después de completar sus estudios, salió en peregrinación a varios lugares santos, como Roma y Jerusalén.

Gonçalo siempre fue un hombre muy feliz, le gustaba mucho la música y las rondas de guitarra, por lo que también es considerado el protector de los guitarristas. Incluso tocaba la guitarra portuguesa, y la utilizaba para difundir la palabra de Dios. Como todos los santos, San Gonçalo también pasó por dificultades y pruebas.

Su peregrinación duró 14 años, y a su regreso tuvo una triste decepción con su sobrino, quien no lo aceptaba y por eso difundió una falsa noticia sobre su muerte por pura envidia.

Tras las decepciones provocadas por su sobrino, Gonçalo se retiró de la región para evitar disputas y vivir una vida de ermitaño en Amarante, en una pequeña y sencilla ermita, construida a orillas del río Támega.

Durante esa fase, Gonçalo pidió en oración una luz a la Virgen María sobre cuál sería el camino correcto que debería seguir, y la Virgen María respondió que debería ingresar en una orden que comenzara el oficio con el saludo del ángel, que era la oración del Ave María.

Entendió el mensaje y entró en la orden de los Dominicos, donde algún tiempo después, fue admitido a los votos solemnes. Así, recibió de un compañero dominico, una licencia para su vida en el convento, hecho que le permitió que en sus últimos años de vida, volviera a vivir como ermitaño, en la región del Támega.

La vida de Santito Gonçalo estuvo marcada por innumerables milagros. Desde el puente sobre el río Támega, hasta el milagro de las rocas, los peces, los toros, entre otros.

Oración:

Oh admirable San Gonçalo! Gloria de Portugal, Luz de Amarante y de toda la Santa Iglesia, apóstol con todas las virtudes y lleno de la gloria de Dios, mártir del deseo, virgen purísimo, vaso ungido de celestial pureza, espejo de perfecta humildad y sabiduría, es el gozo de los coros angelicales, terror de los herejes y de los espíritus infernales que temen y tiemblan ante tu nombre y con tus milagros y gracias estupendas, eres el refugio y consuelo de tus devotos.
Hoy doy mil gracias por tan singulares excelencias con las que fue adornada tu alma purísima y me alegra que ahora seas glorificado en la patria celestial en compañía del coro de los ángeles. ¡Oh Santo milagroso!
Que por tu virtud el Divino Infante dio la vida temporal y espiritual a tantos muertos, vista a tantos ciegos, oídos a tantos sordos, piernas a los lisiados, habla a los mudos y salud a innumerables enfermos, conviértenos para que se alejen de nuestros corazones las culpas que son la muerte del alma y para que podamos escuchar las divinas inspiraciones y caminar con fervor para cumplir la Divina Voluntad y proclamar su santo nombre.
Sana a los enfermos, aquieta el río, detén la ira del Señor, libera a los encarcelados, la miseria, recupera bienes y miembros perdidos, y da salud a los ancianos y aleja el peligro. San Gonçalo, confío en tu intercesión. Ruega por mí ante el Señor para que obtenga la gracia y aún me consigas la gracia especial de la salvación de mi alma. Todo para la mayor gloria de Dios.
Amén

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