Patrono:
De los teólogos y escritores.
Historia:
San Juan Evangelista fue uno de los doce apóstoles de Cristo, el más joven de ellos y el más amado por Jesús. Junto con su hermano Santiago, fue invitado a seguir a Jesús en sus peregrinaciones, donde fue autor del cuarto y último Evangelio Canónico, perteneciente al Nuevo Testamento. Fue el único apóstol que acompañó a Cristo hasta su muerte, donde al pie de la cruz Jesús confió a María a sus cuidados.
San Juan Evangelista nació en Betsaida, en Galilea, y junto a su hermano mayor Santiago, fueron invitados a seguir a Jesús, poco después de los apóstoles Pedro y Andrés.
Juan, Santiago, Pedro y Andrés fueron los cuatro privilegiados que participaron del círculo más íntimo de Jesús. Presenciaron la resurrección de la hija de Jairo y la angustia de Jesús en el Jardín de los Olivos.
Juan y Santiago fueron los únicos apóstoles que recibieron de Cristo la autorización para sentarse uno a su derecha y otro a su izquierda durante la Última Cena, donde él recostó su cabeza sobre el pecho de Jesús.
Después de la muerte de Jesús, tras las persecuciones sufridas en Jerusalén, se trasladó con Pedro a Samaria, donde desarrolló una intensa evangelización. Se mudó a Éfeso, donde dirigió muchas iglesias y fue en Éfeso donde escribió el cuarto Evangelio, el último de los Evangelios Canónicos. Escribió también las Epístolas, tres cartas con mensajes sobre la vida eterna y la vida de comunión con Dios a través de la fe en Cristo.
Durante el gobierno de Domiciano fue exiliado en la isla de Patmos, donde escribió el Libro del Apocalipsis, que es el último libro de la Biblia, donde narró sus visiones y describió misterios, prediciendo las tribulaciones de la Iglesia y su triunfo final.
A diferencia de todos los otros apóstoles que murieron martirizados, San Juan partió pacíficamente en Éfeso, Turquía, a los 94 años de edad.
Oración:
Padre Eterno, por la poderosa intercesión de San Juan, Apóstol amado de Jesús, ruego por las gracias que tanto necesito. Abro mi corazón, ahora y siempre, para escuchar tu Voz y experimentar tu Poder en mi vida. Así como San Juan, quiero acoger la Palabra de Jesús y con amor llevar las semillas de tu Reino dondequiera que vaya.
Amén



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