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Santito Juan María Vianney

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Patrono:

De los sacerdotes.

Historia:

San Juan María Vianney nació en Dardilly, en el año 1786, y enfrentó el difícil período en que Francia fue sacudida por la Revolución Napoleónica.

Campesino de mente ruda, proveniente de una familia simple y muy religiosa, percibía desde temprano su vocación al sacerdocio.

Era un cristiano íntimo de Jesucristo, siervo de María y de gran vida penitencial, tanto que, solo gracias a la vida de piedad, consiguió llegar al sacerdocio, porque no acompañaba intelectualmente las exigencias del estudio del Latín, Filosofía y Teología de la época.

Un amigo suyo, vicario, convenció al obispo a aceptar que él preparara, al ”poco culto” Juan Vianney, en particular, comprometiéndose a continuar la instrucción después de la ordenación sacerdotal de este. El obispo aceptó, y después de ordenado, Juan Vianney, que agregó el María en su nombre por especial devoción a la Virgen, fue enviado para asumir una pequeña capilla en el pueblo de Ars.

Ars, con solo 300 habitantes, no poseía parroquia, sino solo la citada capillita. El pueblo era totalmente reacio a la religión, lo que sería un gran desafío para el simple sacerdote. El pueblo no respetaba el domingo, blasfemaba constantemente, tenía actitudes paganas y ni se importó con el ”nuevo” padrecito.

La pequeña capilla estaba abandonada. Juan, al principio con mucho recelo por causa de tan gran desafío, se puso a arreglar la capilla y se sumergió en profunda oración y penitencia.

Con mucha oración, penitencias y fe, Vianney fue cautivando a las personas de Ars, que poco a poco fueron acercándose a la Iglesia y a los Sacramentos.

En poco tiempo miles de personas de los alrededores acudieron a Ars, atraídas por la santidad del vicario del pequeño pueblo. Poco a poco el confesionario de la Capilla del párroco Vianney comenzó a ser asediado día y noche, de modo que Juan ni siquiera podía alimentarse ni descansar.

En la penitencia, en los trabajos, en la oración, en la atención al pueblo, así se consumió la vida terrenal de este gran santo, párroco de Ars. A los 73 años, el Cura D’Ars entregó su espíritu al Padre Eterno.

Oración:

Oh Dios misericordioso, que hiciste de San Juan María Vianney un sacerdote admirable en el celo pastoral, haciendo de la Comunidad de Ars verdaderamente cristiana, da a toda tu Iglesia, ministros Celosos y piadosos, capaces de propagar la doctrina cristiana, con fe y coraje. Haz que, a su ejemplo, pueda la Iglesia presentar a las comunidades, modelos y guías seguros, que orienten y conduzcan a todos en el verdadero camino del bien y de la felicidad eterna. Por Cristo Nuestro Señor.

Amén

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