Patrono:
Contra las adversidades de vivir en tierra extraña.
Historia:
La devoción al Buen Jesús se volvió popular a lo largo del período colonial. Como devotos del Señor Buen Jesús, los colonos portugueses se preocupaban por asegurar su protección contra las adversidades de vivir en una tierra extraña: imprevistos en los viajes, inclemencias del clima, ataques de animales feroces, enfermedades, pestes y muchos otros peligros. Para muchos de ellos, la nueva tierra era un verdadero lugar de sufrimiento y exilio, así que, nada mejor que tener como amparo y protección al Buen Jesús, venerado tanto en oratorios domésticos, como en cruceros y vía-crucis erigidos en lugar destacado cerca o incluso dentro de villas y ciudades coloniales.
La devoción al Buen Jesús, se centra en el misterio de la Pasión y Muerte de Cristo, particularmente por medio de la representación vivida del propio drama del Calvario.
Los eventos valorados por los devotos son: la coronación de espinas y la flagelación de Cristo, el camino doloroso del Calvario, la muerte en la cruz y, por último, el sepultamiento de Cristo.
En Portugal, fuente de la devoción en Brasil, la Iglesia del Buen Jesús de Matosinhos es uno de los lugares de peregrinación, romería y fiestas más conocidos desde el siglo XVII.
El origen de la devoción dice que la imagen del Buen Jesús fue encontrada en 1243 en el lugar llamado Espinheiro, playa de Matosinhos. En ese mismo año fue alojada en el Monasterio de Bouças y allí permaneció hasta 1559, época en que la imagen fue llevada al Santuario construido para albergarla. Dice la tradición que se trataba de una de las cinco imágenes esculpidas por Nicodemo, testigo privilegiado de los últimos momentos de la vida de Cristo.
Profundamente impresionado con los acontecimientos de los que fue testigo, y siendo dotado para la escultura en madera, Nicodemo decidió esculpir varias imágenes de Cristo crucificado, en las cuales reproducía los rasgos de Jesús. Para resguardar las imágenes esculpidas por él y evitar la profanación por parte de los enemigos del cristianismo, Nicodemo las lanzó al Mar Mediterráneo. Las imágenes vagaron en las aguas algún tiempo y después llegaron a Siria, Italia, España, Galicia y Portugal.
En Brasil, esta influencia llegó a Congonhas do Campo – MG, y recibió el nombre de Buen Jesús de Matos inhos. El portugués Feliciano Mendes, devoto del Señor Buen Jesús de Matosinhos, nacido en la ciudad de Guimarães, apenas llegó a Minas Gerais se dedicó a la construcción de un templo para su devoción. Así comenzó en la Colonia la devoción al Buen Jesús de Matosinhos.
Durante el período colonial, la romería en el Santuario del Buen Jesús de Matosinhos era la más popular en Brasil.
La fama de la devoción y de los milagros del Buen Jesús viajó a Brasil con los colonos y aventureros portugueses desde los primeros tiempos de la colonización.
Oración:
Señor Buen Jesús, creo en Vos. Creo que sois verdadero Dios y verdadero hombre; Creo que sois la Palabra que nos conduce a la vida; la Verdad que nos libera y la Vida que nos llena de alegría.
Señor Buen Jesús, que siempre os mostrasteis lleno de misericordia por los pequeños y pobres, por los enfermos y pecadores, colocándose al lado de los perseguidos y marginados;
Perdonad mis pecados, no me dejéis caer en la tentación y libradme de todo mal. Aumentad mi Fe, mi esperanza. Que esté siempre al Servicio del Evangelio. Que pueda compartir los dolores y las angustias, las alegrías y las esperanzas, y caminar junto con mis hermanos en el camino de Vuestro Reino. Que tenga un corazón lleno de Amor, abierto y disponible para mi familia. Dadme salud. Que nunca falte el pan suficiente en nuestras mesas.
Amén
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