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Jesús Buen Pastor

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Patrono:

Historia:

Un día Jesús estaba enseñando al pueblo cuando algunos recaudadores de impuestos, que estaban en el lugar, se detuvieron a escuchar sus historias.

Además de ellos, estaban allí también algunos gentiles, personas que no seguían la religión de los judíos, no sabían casi nada sobre Dios, por eso, los sacerdotes judíos no los veían con buenos ojos.

Cuando los sacerdotes judíos vieron a Jesús conversando con los recaudadores de impuestos y los gentiles, se indignaron. Para ellos, un judío que hablaba tanto de Dios, como Jesús, no podría estar junto con esas personas.

Al percibir que los sacerdotes, fariseos y escribas, hablaban de él, Jesús entonces comenzó a contar una historia:

Un pastor poseía cien ovejas y conocía a cada una por su nombre y cuidaba de todas con la mayor dedicación.

Había también en los alrededores un hombre que vivía queriendo robar las ovejas del pastor, viniendo a veces de noche y llamándolas. Pero sabían que aquella voz no era la del pastor y no atendían a su llamado. Sabían que era un peligro.

Un lobo feroz y hambriento también vivía en los alrededores, y cuando el pastor salía al campo con las ovejas, el lobo miraba interesado desde lejos. Se escondía detrás de los arbustos y vigilaba al rebaño, esperando el momento en que el pastor se distrajera para coger alguna de ellas. Pero el pastor, que era cuidadoso, nunca se distraía. Daba la vida por las ovejas, si era necesario.

Un día, sin embargo, al anochecer, cuando guardaba a las ovejas en el corral, llamándolas por su nombre, el buen pastor se dio cuenta de que faltaba una oveja. Sólo noventa y nueve ovejas habían vuelto del campo.

Algunas personas, viendo la preocupación del pastor, le dijeron: ”No te preocupes tanto. Después de todo, noventa y nueve ovejas ya están en el corral. Sólo una se perdió. No te preocupes tanto por una sola oveja. Después de todo, una oveja no vale tanto.” Otros decían: ”Ya es tarde y la noche está por caer. Ve a dormir y mañana verás qué le ha pasado a esa oveja”.

Pero el pastor no podía conformarse. Entonces, se llenó de valor y salió al campo buscando a la oveja perdida, y angustiado comenzó a recorrer los campos. Subió las colinas, entró en los bosques, bajó los valles, miró a todos lados.

Ya casi era de noche cuando el pastor oyó un ruido. Corrió en esa dirección y encontró a su oveja perdida. Estaba caída en un agujero, indefensa y asustada.

Rápidamente, la sacó del agujero, la puso sobre sus hombros y volvió a casa radiante de alegría. Al llegar a su casa, colocó a su oveja en un lugar seguro, junto a las otras, la trató y le hizo una cura a su herida. Y fue corriendo a dar la noticia a sus amigos, diciendo: ”Alégrense conmigo! Encontré a mi oveja perdida”.

Y Jesús concluyó: ”Yo soy el buen pastor. Ustedes son mis ovejas. Yo cuido de ustedes aún más que aquel pastor cuidaba de sus ovejas. Cerca de mí ustedes están protegidos. Soy capaz hasta de dar mi vida para salvarlos. Cada persona, para mí, tiene mucho valor, pues cada uno es especial”.

Y así, las personas allí entendieron el amor que Jesús sentía por ellas.

Oración:

Señor, Tú eres el buen Pastor.
Yo soy Tu oveja.
Algunos días, estoy sucio;
Otros, estoy enfermo;
Algunos días, me escondo;
Otros, me revelo.
Soy una oveja ora mansa, ora agitada.
Soy una oveja ora perdida, ora reconocida.
Yo soy Tu oveja, Señor.
Yo conozco Tu voz.
Es que a veces la sordera se apodera de mí.
Yo soy Tu oveja, Señor.
No permitas que me pierda, que me desvíe de Tu rebaño.
Pero si me pierdo, te pido, Señor, Ven a encontrarme.

Amén

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