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Nuestra Señorita Auxiliadora

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Patrón:

De la familia y del hogar.

Historia:

Los antiguos romanos llamaban ”Auxilia” a las tropas aliadas que combatían con sus legiones. Así el nombre ”Auxilia”, evoca luchas en campos de batalla, donde la vida se puede convertir en heroísmo en defensa de un ideal.

La Iglesia aquí en la tierra es también una milicia; y los cristianos luchan por la defensa y la propagación de la fe. Nuestra Señora es su auxilio en el combate y es terrible como un ejército en orden de batalla.

En el siglo XVI, fue amenazador el dominio del Mediterráneo por la fuerza naval de los Turcos. El Papa San Pío V logró unir a España con Venecia, bajo el mando de Juan de Austria y, en 1571 en el Estrecho de Lepanto, destruyó totalmente la fuerza naval de Turquía. Durante la batalla el Papa rezaba, con toda su corte, el rosario de Nuestra Señora. Después de la victoria, el Papa San Pío V, mandó incluir en la Letanía Lauretana la invocación de María ”Auxilio de los Cristianos”.

Napoleón Bonaparte deportó al Papa Pío VII de Roma, que quedó prisionero en Francia entre 1809-1814. Habiendo experimentado el poderoso auxilio de la Madre de Dios, cuando recuperó la libertad, Pío VII decretó la celebración de la fiesta con el título Auxilio de los Cristianos, el día 24 de mayo del Año Litúrgico.

El Papa Pío IX exaltó la figura de María cuando promulgó el dogma de la Inmaculada Concepción (Ineffabilis Dei, 1854) con estas palabras: ”María es fidelísima auxiliadora y poderosísima mediadora y reconciliadora de toda la tierra junto a su Hijo Unigénito”.

La invocación ”Auxilio de los Cristianos” es la forma pública y social de la mediación que la Santísima Virgen ejerce no solo a favor de personas, instituciones y países, sino también para el bien de toda la Iglesia Católica y del Santo Padre el Papa, principalmente en los momentos más trágicos de la humanidad y en los períodos más difíciles de la Santa Iglesia.

Oración:

Santísima Virgen María a quien Dios constituyó Auxiliadora de los Cristianos, nosotros te elegimos como Señora y Protectora de esta casa.

Dígnate mostrar aquí Tu auxilio poderoso.

Preserva esta casa de todo peligro: del incendio, de la inundación, del rayo, de las tormentas, de los ladrones, de los malhechores, de la guerra y de todas las demás calamidades que conoces.

Bendice, protege, defiende, guarda como cosa tuya a las personas que viven en esta casa.

Sobre todo concédeles la gracia más importante, la de vivir siempre en la amistad de Dios, evitando el pecado.

Dales la fe que tuviste en la Palabra de Dios, y el amor que nutriste para con Tu Hijo Jesús y para con todos aquellos por los que Él murió en la cruz.

María, Auxilio de los Cristianos, ruega por todos los que habitan en esta casa que te fue consagrada.

Amén.

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