Patrona:
De todos los enfermos.
Historia:
Bernadette Soubirous, joven campesina, pobre, analfabeta y muy enferma, de una pureza transparente y de un corazón extremadamente generoso.
Era el día 11 de febrero de 1858, en una aldea de Lourdes, pequeña ciudad al sur de Francia, cuando Bernadette, su hermana y una amiga, salieron por buscar leña, cuando al pasar delante de la Gruta de Massabiele, oyó un ruido. Mirando hacia arriba, vio a una Señora de gran belleza, envuelta por un deslumbrante resplandor. La bella Señora estaba de pie, vistiendo un vestido blanco que le cubría hasta los pies. Tenía en la cintura una faja azul, sus pies estaban adornados de rosas y sostenía un bellísimo rosario entre las manos.
Bernadette cayó de rodillas extasiada, sacó su modesto delantal y el rosario y comenzó a rezarlo. Cuando terminó de rezar la última Ave María, la bella Señora desapareció.
La bella Señora reaparece en el mismo lugar, dos días después y tampoco habla nada. En la tercera aparición, Bernadette ofrece a la Virgen un papel y una pluma, diciéndole: “¿Quieres tener la bondad de escribir tu nombre?”; Nuestra Señora responde: “No es necesario”, y le hace una invitación: “¿Quieres tener la amabilidad de venir aquí durante 15 días?”. Luego dijo a Bernadette: “No te prometo hacerte feliz en este mundo, pero sí en el otro”.
En la aparición del día 19, los demonios empezaron a gemir y aullar de un modo terrible, a lo que María solo levantó la cabeza y las voces cesaron. En la sexta aparición, Nuestra Señora dice: “Reza a Dios por los pecadores”. En la séptima y octava, repite tres veces: “Penitencia”… En la novena aparición, Bernadette cava la tierra con las manos, bebe esa agua lodosa, come de las hierbas amargas (en el lugar donde Bernadette cavó, nació la fuente milagrosa de las aguas de Lourdes). En la décima aparición, Nuestra Señora dice: “Id a besar la tierra en señal de penitencia por los pecadores”. En los días 11 y 12, la multitud imita a Bernadette en las señales de penitencia por los pecadores. En el día 13, dice a Bernadette: “Ve a decir a los sacerdotes que se venga aquí en procesión y que se construya una capilla”. El 25 de marzo de 1858, dice: “Yo soy la Inmaculada Concepción”. Apareció aún dos veces más y luego no habló más.
Oración:
Oh Virgen purísima, Nuestra Señora de Lourdes, que os dignasteis aparecer a Bernadette, en el lugar solitario de una gruta, para recordarnos que es en el sosiego y recogimiento que Dios nos habla, y nosotros hablamos con él, ayúdanos a encontrar el sosiego y la paz del alma que nos ayuden a conservarnos siempre unidos a Dios.
Nuestra Señora de la gruta de Lourdes, dadme la gracia que os pido y tanto necesito (pedir la gracia)
Amén.
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