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Virgencita del Buen Parto

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Patrona:

De las embarazadas.

Historia:

La historia de Nuestra Señora del Buen Parto (o del Buen Suceso) nació a los pies de la imagen de la Virgen Negra de París, venerada en la antigua iglesia Saint-Etienne-des-Grès, capital francesa. Invocar la protección de la Madre durante la gestación y el parto es algo que toda familia cristiana siempre ha hecho a lo largo del tiempo.

En los registros de las primeras iglesias cristianas, hay indicaciones sobre estatuas y pinturas de la Virgen María con piel morena. En la Antigüedad, el color negro en símbolos religiosos era señal de fertilidad. Una señal que el arte cristiano primitivo mantuvo, para invocar la fertilidad física y espiritual de María.

La imagen de María de la iglesia de París fue esculpida en piedra negra y data del siglo XI. Considerada milagrosa, es ante ella que acuden constantes peregrinaciones de devotos. Nuestra Señora del Buen Parto es especialmente invocada en ocasiones de tragedias personales y públicas.

En Brasil, a partir del siglo XVII, se honraba a la Virgen María con motivo de la preparación de la fiesta de Navidad, que era precedida por una novena y una prédica en honor a la expectación del parto de la Virgen María.

Poco a poco, la invocación litúrgica de la Expectación del Parto de Nuestra Señora, se transformó, en la hora de las madres más humildes, en Nuestra Señora del Buen Parto, a la cual sucedían promesas y cumplimientos de votos tras partos exitosos, formándose cofradías y levantándose iglesias y capillas para honrar la benevolencia de la Madre de la humanidad.

Nuestra Señora del Buen Parto también es representada de pie, con el bello Niño en los brazos, rodeada de madres embarazadas que le imploran protección.

Oración:

Oh María Santísima, vos, por un privilegio especial de Dios, fuisteis exenta de la mancha del pecado original, y debido a este privilegio no sufristeis las molestias de la maternidad, ni durante el embarazo ni en el parto; pero comprendéis perfectamente las angustias y aflicciones de las pobres madres que esperan un hijo, especialmente en las incertidumbres del éxito o fracaso del parto.

Mirad hacia mí, vuestra sierva, que en la cercanía del parto, sufro angustias e incertidumbres.

Concededme la gracia de tener un parto feliz.

Haced que mi bebé nazca con salud, fuerte y perfecto.

Os prometo orientar a mi hijo siempre por el camino correcto, el camino que vuestro Hijo, Jesús, trazó para todos los hombres, el camino del bien. Virgen, Madre del Niño Jesús, ahora me siento más tranquila y más serena porque ya siento vuestra maternal protección.

Nuestra Señora del Buen Parto, rogad por mí!

Amén

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