Patrono:
De la mastología y protectora contra las enfermedades del pecho.
Historia:
Ágata (o Águeda), nació alrededor de los años 250, y era hija de una noble familia siciliana cristiana y muy hermosa.
Un senador romano ilustre y poderoso llamado Quintianus, se enamoró de la joven, pero cuando recibió de ella la negativa a su cortejo, se volvió intratable. Descubriendo que Ágata era cristiana y que había sido cambiada por Cristo, inició una violenta persecución contra la joven, incluso entregándola al emperador Decio, un hombre cruel y enemigo de los cristianos.
En el momento del juicio, el gobernador de la ciudad, al verla en su presencia, preguntó: “¿A qué casta perteneces?” a lo que Ágata respondió: “Aunque de familia noble y rica, tengo el honor y la alegría de ser sierva de Jesucristo, mi Señor y mi Dios.”
¡Condenada! Fue despojada, estirada en la rueda, azotada, marcada con hierros al rojo vivo y luego le arrancaron los senos con hierros cortantes.
Ágata miró al juez y dijo: “¿No te avergüenzas de mutilar en la mujer lo que tu madre te ofreció para amamantar?”.
No se permitieron remedios ni vendajes para sus heridas y después de las crueles torturas fue arrojada a un calabozo oscuro, sucio, sin agua ni comida, para morir allí.
Allí tuvo una visión de San Pedro acompañado de un joven que portaba una antorcha. El joven aplicó aceites medicinales en sus heridas, quedando curada. Cuatro días más tarde, furioso por la curación milagrosa de Santa Ágata, Quintianus ordenó que la rodaran desnuda sobre una cama de carbón encendido mezclado con trozos de vasijas.
Santa Ágata creía que la muerte sería un feliz final para sus sufrimientos. Entonces rezó: “Señor, Dios mío, Tú me has creado, me has protegido desde mi infancia, has dado fuerza a mi corazón para resistir los tormentos, acepta ahora mi espíritu”.
Dicho esto, murió. Fue el 5 de febrero del año 251. Según la tradición, las ciudades de Catania y Palermo se disputaron la posesión de sus reliquias. Una basílica fue construida en su honor en Catania y su fiesta es celebrada el 5 de febrero.
Santa Ágata es una de las más célebres mártires de la Iglesia católica y su nombre está incluido en la Plegaria Eucarística I, el Canon romano.
Oración:
Oh gloriosa Virgen y Mártir Santa Ágata, enséñanos a orar con el corazón, siempre dispuestos a hacer la voluntad de Dios. Danos tu fuerza y tu valentía para que sepamos resistir con paciencia las pruebas y tribulaciones de la vida. Por Jesucristo nuestro Señor.
Amén



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