Patrono:
Arquitectos, mineros y prisioneros.
Historia:
Catalina de Labouré nació en Borgoña, Francia, en 1806. Cuando tenía nueve años su madre murió, y Catalina, a petición de su padre, pasó a cuidar de dos de sus hermanos.
Sintió una fuerte vocación religiosa y entró en la Congregación de las Hijas de la Caridad de San Vicente de Paúl. Era extremadamente devota, algo romántica, y tenía visiones e intuiciones místicas. Fue a través de un sueño que tuvo con San Vicente que eligió la Orden a la que ingresó.
Durante una noche del 18 de julio de 1830, Catalina se despertó después de escuchar la voz de un niño que decía: “Hermana, todo el mundo está dormido, ven a la capilla, la Virgen María te espera.”
Creyendo en la voz, Catalina siguió la voz, y al llegar a la capilla, la Santísima Virgen apareció al lado del altar, de pie, con el semblante de una señora de belleza indescriptible; vestida de blanco, con un manto azul, con las manos elevadas hasta la cintura, sosteniendo un globo. La Señora estaba rodeada de tal esplendor que era imposible mirarla fijamente. El rostro radiante de claridad celestial mantenía los ojos elevados al cielo, como para ofrecer el globo a Dios. La Santísima Virgen dijo: “Este es el símbolo de las gracias que derramo sobre todas las personas que más las piden”.
Nuestra Señora se apareció tres veces a Santa Catalina Labouré. En la tercera aparición, Nuestra Señora insistió en los mismos pedidos y presentó un modelo de la medalla de Nuestra Señora de las Gracias. Al final de esta aparición, Nuestra Señora dijo: “Hija mía, a partir de ahora no volverás a verme, pero escucharás mi voz en tus oraciones”.
Solo a fines de 1832, la medalla que Nuestra Señora pidió fue acuñada y distribuida en millones por todo el mundo.
Después de su muerte, su cuerpo fue exhumado en 1933, y encontrado incorrupto. Hoy está expuesto a la veneración en la capilla de su Orden, la misma donde ocurrieron las visiones, en París.
Oración:
“El peligro será grande, todo parecerá perdido, pero yo estaré contigo; confía.”
Oh Santa Catalina Labouré, que escuchaste de los labios de la Virgen Inmaculada estas consoladoras palabras, alcánzame de Dios, por medio de María la gracia de…
Oh María concebida sin pecado, ruega por nosotros que recurrimos a ti.
Santa Catalina Labouré, ruega por nosotros.
Amén
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