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Santita Gianna

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Patrona:

De las madres, de los niños por nacer y de los no nacidos.

Historia:

Gianna Beretta nació en Magenta, en Italia, el 4 de octubre de 1922. Desde muy joven, acogió plenamente el don de la fe y la educación cristiana. Su formación religiosa le enseñó a considerar la vida como un don maravilloso de Dios.

Durante los años de estudios y en la Universidad, mientras se dedicaba a sus deberes, vinculaba su fe con un compromiso generoso de apostolado entre los jóvenes de la Acción Católica y de caridad para con los ancianos y los necesitados. Se especializó en pediatría en la Universidad de Milán en 1952 y, entre sus clientes, demostraba especial cuidado para las madres, niños, ancianos y pobres.

En 1954, conoció al ingeniero Pietro Molla, con quien se casó un año después, teniendo la ceremonia presidida por su otro hermano, el Padre Giuseppe. Durante el noviazgo escribió a su novio: “Quiero formar una familia verdaderamente cristiana; un pequeño cenáculo donde el Señor reine en nuestros corazones, ilumine nuestras decisiones, guíe nuestros programas”.

La pareja tuvo cuatro hijos: Pierluigi, María Zita, Laura y Gianna Emanuela. Sin embargo, en el último embarazo, cuando Gianna ya tenía 39 años, se descubrió que tenía un fibroma en el útero y tenía tres opciones: retirar el útero enfermo, lo que ocasionaría la muerte del niño, o la más arriesgada, someterse a una cirugía arriesgada para preservar el embarazo. Gianna no dudó y dijo: “Salven al niño, pues tiene el derecho de vivir y ser feliz!”.

Y así fue. Una hermosa niña nació, Joana Emanuela. Gianna la sostuvo en sus brazos antes de fallecer. Era el día 28 de abril de 1962. Su muerte se convirtió en un mensaje del amor de Cristo para el mundo.

Oración:

Oh Dios, amante de la Vida, que diste a Gianna Beretta Molla responder con plena generosidad a la vocación cristiana de esposa y madre, concédeme también a mí, por su intercesión (petición), así como seguir fielmente tus Designios, para que resplandezca siempre en nuestras familias la Gracia que consagra el amor eterno y la vida humana.

Por Nuestro Señor Jesucristo, Tu Hijo, que es Dios, y vive y reina Contigo en la Unidad del Espíritu Santo, por todos los siglos de los siglos.

Amén

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