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Santita Veridiana

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Patrona:

De las prisiones femeninas y de las presidiarias.

Historia:

Veridiana nació en el año 1182 en Florencia, región de Toscana, Italia. Era hija de una familia rica y noble conocida como familia Attavanti. Desde niña, Veridiana se mostró caritativa y atenta hacia el prójimo, principalmente a los más necesitados.

Cuando joven, muy fervorosa, consagró su virginidad a Dios, para poder dedicarse a la caridad. En ese momento, un tío bastante rico le confió la administración de sus bienes, pero ella solo aceptó con la condición de poder seguir practicando la caridad y ayudando a los necesitados.

Una vez su tío vendió una gran cantidad de granos a un comerciante, pero Veridiana acabó donando casi todo a los pobres. Cuando su tío supo, se enfureció y le dio solo 24 horas para que devolviera todo. Veridiana rezó pidiendo socorro a Dios, pues no tenía cómo recuperar lo que donó. Al día siguiente, sin explicación, todos los alimentos estaban allí, y el comprador se llevó todo satisfecho.

Después de eso, Veridiana decidió hacer una peregrinación a la tumba de Santiago de Compostela en España, y a Roma. Esa peregrinación fue decisiva para la vida de Santa Veridiana. Tanto que, cuando volvió a su tierra natal, después de meses de peregrinación, decidió vivir solo para Dios, dedicando toda su existencia a la oración, la penitencia y la soledad.

Veridiana comunicó su decisión a amigos y parientes, y ellos, para mantenerla cerca, construyeron una celda muy simple y pobre donde ella pasó a vivir. Allí, Veridiana vivió por 34 años.

La celda tenía solo una pequeña ventana, donde Veridiana recibía sus comidas (lo suficiente para no morir de hambre) y visitas. A través de la ventana también asistía a misa en el Oratorio de San Antonio.

Santa Veridiana vivió en su celda donde libremente eligió vivir, siendo feliz en la dulce presencia de Dios. En la celda, venció debilidades personales y tentaciones diabólicas. También aconsejaba a personas que la buscaban con problemas diversos, a quienes atendía siempre que podía. San Francisco de Asís fue uno de ellos. Asís, sabiendo de la santidad de Veridiana, la visitó, la bendijo en su celda y la acogió como miembro de la Tercera Orden en el año 1221.

La muerte de Santa Veridiana tuvo una señal destacada de su santidad. El 1 de febrero del año 1242, todas las campanas del Castillo Florentino comenzaron a sonar solas. No tardó en que los habitantes comprendieran que esas campanas anunciaban la muerte de la Santa. Entonces, corrieron a su celda y la encontraron muerta.

Oración:

Santa Veridiana, tú elegiste libremente vivir en una celda, dedicando toda tu vida a Dios. Yo estoy aquí, presa, no por mi voluntad, sino porque pequé contra la justicia de los hombres y la justicia de Dios. Por eso, pido que me ayudes a cumplir mi pena con paz en el corazón y con esperanza de días mejores. Dame paz mientras estoy aquí. Dame la conciencia de que Dios no dejó de amarme, incluso después de todo lo que fui capaz de cometer. Él conoce mi debilidad. Él tiene misericordia de mí y quiere que yo sea feliz. Dame la victoria sobre mis pecados. Dame la gracia de conocer a Dios incluso estando en prisión. Dame la gracia de salir de aquí lista para una nueva vida, feliz, guiada por Dios.

Amén

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