Patrono:
De los nacituros (bebés que están por nacer), de las gestantes en el momento del parto, de las parteras y de los obstetras.
Historia:
Raimundo nació en la ciudad de Portell, en España, en 1200. De familia era noble, su nacimiento fue trágico y doloroso: su madre falleció durante el trabajo de parto, antes de que Raimundo naciera. Por eso Raimundo fue llamado ”Nonato”, que significa ”no-nacido de madre viva”, al fin y al cabo, fue retirado del cuerpo ya sin vida de su madre.
Raimundo cumplió sus estudios primarios con facilidad, y en la adolescencia, presentó vocación para la vida religiosa. Cuando su padre se dio cuenta de esto, envió a Raimundo a cuidar de un pedazo de tierra que pertenecía a la familia. La intención del padre era hacer que su hijo desistiera de la idea de ser religioso, pero la actitud del padre llevó la historia hacia donde él menos quería.
Vivir en la finca, en el silencio, en la soledad y en contacto con la naturaleza, solo fortaleció aún más la vocación de Raimundo. Cuidaba de la finca, pero en las horas libres, se dedicaba a la oración y a la contemplación. En eso, se aclaró en su corazón el llamado para dedicarse totalmente a la Orden de Nuestra Señora de las Mercedes, que tenía como misión liberar a los cristianos que habían sido presos y esclavizados por los musulmanes.
Con mucha dificultad, Raimundo Nonato logró que su padre autorizara su ingreso en la vida religiosa, y en 1224, ingresó en la Orden de Nuestra Señora de las Mercedes y recibió el hábito religioso. Algún tiempo después, vino su ordenación sacerdotal. Entonces, su vocación misionera floreció y se dedicó a ella con todas sus fuerzas. Por eso fue enviado en una misión a las tierras de Argelia, extremo norte de África. Allí, logró la hazaña de liberar a 150 cristianos que habían sido esclavizados.
Con el objetivo de liberar a otros tantos cristianos de la esclavitud, el Padre Raimundo Nonato se ofreció para quedarse como rehén entre los musulmanes. Pasó más de un año preso, sufriendo humillaciones y torturas, y aun así continuó firme en su trabajo misionero. En ese tiempo, muchos cristianos permanecieron firmes e incluso algunos musulmanes se convirtieron al cristianismo. Por eso, las autoridades musulmanas ordenaron que la boca de San Raimundo Nonato fuera perforada y cerrada con candados, para que no hablara más de Jesucristo. Sin embargo, ni eso funcionó, porque, incluso en silencio, el testimonio de fe, de confianza, de oración y de paz en el sufrimiento convirtieron a otros tantos.
San Raimundo Nonato sufrió todas estas torturas durante ocho meses y luego fue liberado. Sin embargo, estaba con su salud debilitada. Volvió a España en 1239, y el Papa Gregorio IX lo nombró cardenal y lo llamó para que se convirtiera en su consejero en Roma. Pero debido a su salud debilitada, desafortunadamente no resistió el viaje hasta Roma. Era el 31 de agosto de 1240 cuando falleció con solo 40 años de edad.
Oración:
Glorioso San Raimundo, te tomo por mi especial abogado ante Dios, te ruego tu protección para que me alcances de Dios todas las gracias que necesito, auxilio en las tentaciones y misericordia en la fragilidad; principalmente la gracia de una buena muerte, para contigo ir a gozar y alabar a Dios por todos los siglos de los siglos. Te suplico también que alcances esta gracia… Y si lo que pido no es para la mayor alegría de Dios y para mi bien, alcánzame lo que sea más conforme a una cosa y otra.
Amén
Mensaje:



los comentarios están cerrados