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Santito Martinho

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Patrono:

De los mendigos, sastres, soldados, caballeros y productores de vino.

Historia:

Martinho nació alrededor de 316 en una familia pagana, era hijo de un oficial del ejército romano que actuaba en Panonia. Cuando entró en la adolescencia, comenzó a frecuentar una iglesia cristiana por mera curiosidad, donde comenzó a gustar de la convivencia con los cristianos y de la doctrina de Cristo.

Eso preocupó a su padre, que quiso alejarlo del cristianismo, y entonces lo hizo ingresar en la caballería del ejército imperial. El plan, sin embargo, no funcionó, pues, incluso siendo de la caballería, Martinho continuaba frecuentando la Iglesia y practicando la caridad.

Al acercarse a los 20 años, Martinho fue designado para la caballería de la Galia. Allí, fue abordado por un mendigo que temblaba de frío, y pidió limosna a Martinho. No teniendo dinero en ese momento, Martinho cortó su manto a la mitad y dio la mitad al pobre. Esa misma noche, Jesús le apareció en un sueño, donde el Maestro estaba usando la mitad del manto que Martinho había dado al mendigo y agradeció por haber sido calentado. Después de eso, Martinho dejó el ejército para dedicarse a la fe.

Con solo 22 años, Martinho fue bautizado y se dedicó a la oración y a la vida solitaria, siendo orientado por el obispo Hilario de Poitiers, que más tarde lo ordenó diácono. Tiempo después, cuando el obispo regresó de un exilio, en el año 360, hizo una donación a Martinho: un terreno que quedaba a 12 kilómetros de Poitiers, en Ligugé.

En ese terreno, el Diácono Martinho fundó una comunidad monástica, donde luego un gran número de jóvenes quería seguir el mismo tipo de vida. Entonces allí Martinho construyó el primer monasterio en tierras francesas y de toda Europa occidental.

A diferencia del Oriente, los monjes de Occidente podían ser ordenados sacerdotes y ser misioneros entre el pueblo. Por eso, Martinho lideró un movimiento de evangelización junto con sus monjes. Visitaban aldeas, predicaban la Buena Nueva, llevaban al pueblo a abandonar sus ídolos y construían iglesias. Si encontraban resistencia, construían un monasterio en el lugar.

San Martinho recibió dones místicos, que lo ayudaron en la misión evangelizadora. A través de su oración, varios milagros y curaciones fueron operados para el bien de los enfermos y pobres, que nunca podrían recurrir a los médicos.

Cuando el obispo de Tours falleció, en 371, el pueblo, por unanimidad, aclamó a Martinho como el nuevo obispo. Él resistió, pero aceptó.

Martinho ejerció su ministerio episcopal durante 25 años, y falleció a los 81 años en Candes.

Oración:

Glorioso San Martinho, nuestro amigo y protector, que al dividir tu manto con el mendigo que padecía de frío en la nieve encontraste al propio Señor Jesús, ayúdanos, a saber, compartir lo que tenemos con los más empobrecidos que encontramos en nuestro camino, principalmente las niñas más abandonadas, reconociendo en ellas la imagen de nuestro Divino Maestro.

Oh buen Jesús, por intercesión de San Martinho, danos los dones de la caridad y del amor fraterno que nos hacen servir con desprendimiento a tus hijos más excluidos de esta tierra.

Amén

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