Patrono:
De los cocineros.
Historia:
San Benito es uno de los santos más populares de Brasil, cuya devoción nos fue traída por los portugueses.
Nació alrededor del año 1526, en San Filadelfo, en Sicilia (Italia). Nacido de padres esclavos, sufrió prejuicios desde pequeño. Por su piel negra fue ridiculizado, llamado “el moro”.
Trabajó como pastor de rebaños. Era hermano Franciscano. En 1578 fue nombrado guardián o superior del convento, cargo que aceptó con mucha resistencia por ser analfabeto.
Fue admirado por todos, dedicando profundo respeto, amor desinteresado, condescendencia por las faltas y debilidades ajenas, celoso y cariñoso con los enfermos y necesitados, tierno y sabio.
Poseía el don de penetrar las mentes y los corazones. La tradición popular enriqueció su vida con numerosos milagros.
Uno de ellos fue el de la multiplicación de los panes. Una vez al donar panes a los pobres, donde solo había algunos pocos, hasta que el cocinero del convento hiciera más. Llamó a los pobres y comenzó a distribuirles los pocos panes. Fue ahí que percibió que algo extraordinario estaba ocurriendo allí. El pan de la cesta no se acababa; cuanto más sacaba, más aparecía.
Terminó sus días como cocinero y murió el día 4 de abril de 1589.
Oración:
San Benito,
Hijo de esclavos, que encontraste la verdadera libertad sirviendo a Dios y a los hermanos, independientemente de raza y color, líbrame de toda esclavitud, venga ella de los hombres o de los vicios, ayúdame a desalojar de mi corazón toda segregación racial y reconocer a todos los hombres como mis hermanos.
San Benito, amigo de Dios y de los hombres, concédeme la gracia que te pido de corazón (pedido).
Por Jesucristo, Nuestro Señor.
Amén.



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