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Santito Jorge

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Patrono:

De los scouts, de los militares, de los caballeros, de los ferroviarios y del Corinthians.

Historia:

Jorge habría nacido en la antigua Capadocia y, de niño, se trasladó a Palestina con su madre tras la muerte de su padre en batalla. Su madre poseía muchos bienes y lo educó con esmero.

Al llegar a la adolescencia, Jorge se unió a la carrera militar. Pronto fue ascendido a capitán del ejército romano debido a su dedicación y habilidad, cualidades que llevaron al emperador a otorgarle el título de conde de Capadocia. A los 23 años, pasó a residir en la corte imperial en Nicomedia, ejerciendo la función de Tribuno Militar.

En ese tiempo, su madre falleció y él, tomando gran parte de las riquezas que le quedaron, se fue a la corte del Emperador Diocleciano.

En 302, Diocleciano publicó un edicto que ordenaba arrestar a todo soldado romano cristiano y que todos los demás debían ofrecer sacrificios a los dioses romanos. Jorge fue al encuentro del emperador para objetar, y ante todos se declaró cristiano. No queriendo perder a uno de sus mejores tribunos, el emperador intentó disuadirlo ofreciéndole tierras, dinero y esclavos. Como Jorge se mantenía fiel al cristianismo, el emperador intentó hacerlo desistir de la fe torturándolo de varios modos. Y, después de cada tortura, era llevado ante el emperador, que le preguntaba si renegaría a Jesús para adorar a los dioses romanos. Sin embargo, Jorge reafirmaba su fe, y su martirio fue ganando notoriedad, con muchos romanos apoyando a ese joven soldado, incluida la esposa del emperador, que se convirtió al cristianismo. Finalmente, Diocleciano, sin éxito, ordenó decapitarlo el 23 de abril de 303, en Nicomedia.

San Jorge es uno de los santos más venerados en el catolicismo y fue inmortalizado en el cuento en el que mata al dragón y también es uno de los Catorce santos auxiliares.

Oración:

Caminaré vestido y armado con las armas de San Jorge.

Para que mis enemigos teniendo pies no me alcancen, teniendo manos no me agarren,
teniendo ojos no me vean, ni pensamientos puedan tener para hacerme daño.

Armas de fuego no alcanzarán mi cuerpo, cuchillos y lanzas se romperán sin llegar a mi cuerpo, cuerdas y cadenas se romperán sin amarrar mi cuerpo.

San Jorge, caballero valiente, intrépido y vencedor; abre mis caminos.

Ayúdame a conseguir un buen empleo; haz que sea bien recibido por todos:

Superiores, colegas y subordinados. Que la paz, el amor y la armonía estén siempre presentes en mi corazón, en mi hogar y en mi trabajo; vela por mí y por los míos, protegiéndonos siempre, abriendo e iluminando nuestros caminos, ayudándonos también a transmitir paz, amor y armonía a todos los que nos rodean.

Amén.

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