Patrono:
De los padres, de las familias, de los carpinteros y de toda la Iglesia.
Historia:
El lugar que José ocupa en el Nuevo Testamento es discreto: está totalmente en función de Cristo y no por sí mismo.
José es un hombre silencioso y poco aparece en la Biblia. No se sabe la fecha aproximada de su muerte, pero se presume anterior al inicio de la vida pública de Jesús. Cuando éste tenía doce años, de acuerdo con el Evangelio de Lucas, José aún vivía, ya que todos los años la familia iba anualmente a Jerusalén para la fiesta de la Pascua. En la Pascua de ese año, “el niño Jesús permaneció en Jerusalén sin que sus padres lo supieran”, quienes “comenzaron a buscarlo entre los parientes y conocidos” y, finalmente, lo reencontraron en el Templo de la Ciudad Santa “sentado entre los maestros, escuchándolos e interrogándolos, quienes se admiraban de su inteligencia y sus respuestas”. “Tan pronto como sus padres lo vieron, se maravillaron, y su madre le dijo: ‘Hijo, ¿por qué nos has hecho esto? Tu padre y yo, angustiados, te buscábamos’. Entonces Jesús les respondió: ‘¿Por qué me buscabais? ¿No sabíais que debía ocuparme de los asuntos de mi Padre?’ Pero ellos no entendieron lo que les dijo” (Lucas 2:41-50). De esta pasaje se deduce que José vivía entonces y murió antes de las bodas de Caná y del inicio de la vida pública de Jesús.
José es venerado como patrón de la Iglesia Universal, y con toda razón, porque en su tiempo fue el custodio del Mesías. Si Moisés fue el conductor del pueblo de Israel desde Egipto, José lo fue de la familia de Nazaret. Si el faraón entregó a José de Egipto todos los bienes del país, para que los distribuyera a su pueblo en tiempos de hambre, José, esposo de María, fue constituido por Dios, distribuidor de los tesoros celestiales. Y si José de Egipto salvó a su familia, que venía de la Tierra Prometida, José de Nazaret defendió y salvó al Hijo de Dios de las persecuciones de Herodes, dando testimonio de la humildad y simplicidad de su fe.
Fue canonizado y declarado Patrono Universal de la Iglesia Católica por el Papa Pío IX, el 8 de diciembre de 1870. San José es representado con el niño Jesús en brazos, el bastón florido, y algunas veces con herramientas de carpintería. Su fiesta se celebra el 19 de marzo y el 1 de mayo.
Oración:
Oh, glorioso Patriarca San José, cuyo poder hace posibles las cosas imposibles, ven en mi ayuda en estos momentos de angustia y dificultad.
Toma bajo tu protección las situaciones tan graves y difíciles que te encomiendo, para que tengan una feliz solución.
Mi amado padre, toda mi confianza está puesta en ti. Que no se diga que te invoqué en vano y, como eres tan poderoso ante Jesús y María, muéstrame que tu bondad es tan grande como tu poder.
Amén.
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