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Santito Juan de La Cruz

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Patrono:

De los sin hogar.

Historia:

San  Juan José de la Cruz, nació en la aldea de Poços de Caldas, al sur de Minas Gerais, el día 15 de febrero de 1913.

Vivió sus primeros años de manera común, dentro de una familia de condiciones modestas. Cuando era aún niño, las fuertes lluvias lo dejaron huérfano y también sin hogar. Así vivió mucho tiempo, recorriendo las calles y pidiendo sobras de comida y algo de abrigo.

Fue entonces que una buena señora, conocida como Doña Corina, acogió al niño con el permiso de su madre, que temía no poder cuidar de él. En agradecimiento, Juquinha se convirtió en su pequeño sirviente, siempre ayudando en todo lo que podía.

Desde muy temprano mostró una gran compasión y caridad por los más pobres y sufrientes. Siempre que sobraba algo de comida, una manta usada o un abrigo que Doña Corina ya no usaba, se encargaba de donar a las personas en situación similar a la que vivió.

La fama de niño caritativo y bondadoso creció, al punto que las personas siempre que podían, lo ayudaban para que pudiera ayudar a los otros.

En 1932, con 19 años, Juquinha se enferma de tuberculosis y no resiste mucho tiempo. Aunque debilitado y sufriendo, no perdió el ánimo, ni la fe. Juquinha decía a los amigos que lo visitaban en el hospital que Dios lo quería allí, que era su prueba, para que fuese digno de ayudar a los demás en la otra vida.

El pequeño pobre, enfermo y sufriente murió el 23 de octubre de 1932. La comunidad le rindió un hermoso homenaje y la devoción en Poços de Caldas creció, volviéndose un santo popular.

Con el tiempo, Juquinha fue siendo conocido como el protector de los sin hogar y su devoción llegó a los pueblos vecinos y a todo el estado de Minas Gerais.

Oración:

Oh, dulce y querido Juquinha,

Que toda tu vida dedicaste a ayudar a los más pobres, ahora escucha mis súplicas y ven en mi auxilio, tal como lo hiciste con aquellos pobres sufrientes.

Tú que nunca negaste ayuda a nadie, no me abandones ahora en mi dolor y pide al amado Jesús,

que me conceda esta gracia que con tanta fe te pido.

Por Cristo, Nuestro Señor.

Amén.

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