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Santito Aníbal María di Francia

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Patrono:

De la animación vocacional.

Historia:

Hijo de nobles de la aristocracia siciliana, Aníbal María di Francia nació en la ciudad italiana de Mesina el 5 de julio de 1851.

Tercero de cuatro hijos, a los quince meses quedó huérfano de padre. La dura experiencia de no convivir con la figura paterna le desarrolló un especial amor y comprensión por las necesidades de los niños huérfanos, pobres y abandonados. Para ellos dedicó toda su vida de apostolado y por ellos nunca dejó de ser un simple sacerdote, aunque las oportunidades en el clero no le faltaron.

A los dieciocho años recibió el fuerte llamado a la vida religiosa y se ordenó sacerdote en 1878. El contacto con el terrible mundo de los miserables y pobres se dio pocos meses antes de su consagración, cuando conoció la Casa de Aviñón, el peor y más olvidado lugar de la ciudad.

En él realizó lo que definió como el “espíritu de la doble caridad: evangelización y socorro a los pobres”, iniciando la creación de los Orfanatos Antonianos, masculinos y femeninos, puestos bajo la guarda de San Antonio de Padua. Para mantenerlos, no tuvo dudas, se convirtió en mendicante, yendo de puerta en puerta pidiendo subsidios. Luego desarrolló la devoción del “pan de San Antonio”, responsable, por mucho tiempo, del sustento de sus obras.

Los millones y millones de personas aún no evangelizadas eran un pensamiento constante que lo consumía. Rezando al Espíritu Santo, encontró la luz para esa inquietud en el mismo Señor Jesús, que dijo: “Rogad al Señor de la mies, para que envíe obreros a su mies”. Así inspirado, fundó dos congregaciones religiosas: las Hijas del Divino Celo, en 1887, y, diez años después, los Rogacionistas del Corazón de Jesús.

Amado y respetado por todos, fue reconocido como el “Padre de los huérfanos y pobres”, hasta morir, el 1 de junio de 1927.

Oración:

Oh Corazón Divino de Jesús, que elegiste a Santo Aníbal María para ser el apóstol de la oración por las vocaciones y le diste tanta caridad, convirtiéndolo en padre de los huérfanos y los pobres, concédeme la fuerza de imitar su ejemplo y sus virtudes. Por su intercesión, concédeme la gracia que te pido…

Padre nuestro, Ave María y Santo Aníbal, ¡Ruega por nosotros!

Amén.

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