Patrono:
De los pobres y los perros.
Historia:
San Lázaro vivía en Betania y era hermano de Marta y María. Muerto después de una grave enfermedad de piel y sepultado, Jesús lo hizo salir del sepulcro, devolviéndole la vida, cuando todas las esperanzas ya estaban perdidas. Cuando Jesús llegó, ya hacía cuatro días que Lázaro estaba en el sepulcro. Betania estaba cerca de Jerusalén; solo unos tres kilómetros.
Muchos judíos habían ido a la casa de Marta y María para consolarlas por la muerte de su hermano. Cuando Marta oyó que Jesús estaba llegando, fue a su encuentro. María sin embargo, se quedó sentada en casa. Entonces Marta dijo a Jesús: “Señor, si hubieras estado aquí, mi hermano no habría muerto. Pero aún ahora yo sé: todo lo que pidas a Dios, Él te lo dará”. Jesús dijo: “Tu hermano resucitará”. Marta dijo: “Sé que resucitará en la resurrección, en el último día”. Jesús dijo: “Yo soy la resurrección y la vida. Quien cree en mí, aunque muera, vivirá”.
Una antigua tradición oriental dice que Lázaro fue obispo y mártir en la isla de Chipre y otra que habría viajado a Francia y se convirtió en el primer obispo de Marsella.
Oración:
Tú que alcanzaste por la fe y por el amor la salvación de tu carne, pide por mí, al Dulce Jesús que me salve también.
Así como Marta y María pidieron por ti, de rodillas, te ruego, San Lázaro, ayúdame en las horas tristes, apóyame en mis dolores y libra mi cuerpo y mi espíritu de toda y cualquier enfermedad, de todo y cualquier mal.
Amén.
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