Patrono:
Historia:
Nacido el 19 de diciembre de 1842, en el pueblo de Francisco di Campodolcino, una región montañosa en el norte de Italia. Luis fue el noveno de los 13 hijos de una familia dotada de sólidos principios cristianos, y estudió en el Colegio Gallio de Como y en varios seminarios diocesanos.
Desde muy temprano, numerosos indicios, premoniciones y acontecimientos extraordinarios indicaban al pequeño Luis los caminos trazados para él por la Providencia Divina.
A los 12 años, Luis recibió una beca y se matriculó en el Colegio Gallio, en Como. Fortalecido por la frecuencia a los Sacramentos y su ardorosa devoción a María, allí cultivó los gérmenes de la vocación. Después de seis años de colegio, ingresó en el seminario diocesano Santo Abundio, donde se acentuó aún más la vocación. Al regresar, durante las vacaciones, a su pueblo natal, se dedicaba a ayudar a los pobres y enfermos de la región, especialmente a los más desamparados.
En un ambiente de resentimiento y rabia, marcado por las profanaciones de iglesias realizadas en Como por los seguidores de Garibaldi, Luis fue ordenado sacerdote, el 26 de mayo de 1866. Ese día, el nuevo sacerdote hizo una promesa a Dios y a sus hermanos: ”¡Quiero ser una espada de fuego en el ministerio santo!”.
Más tarde, atraído por San Juan Bosco, optó por dirigirse a Turín. Allí pasó 3 años (1875-1878) en ”aprendizaje”, siguiendo los pasos del fundador de los salesianos en el camino de la santidad y colaborando con su obra pedagógica en favor de la juventud. En esa misma ocasión, conoció la obra caritativa de San José de Cottolengo, la cual también dejó profundas impresiones en su alma.
Convocado por su Obispo, regresó a la Diócesis de Como. Dejar Turín, a los salesianos y principalmente a Don Bosco, fue muy doloroso.
En la parroquia de Traona, donde fue enviado en 1878, con la misión de ayudar al párroco enfermo, intentó transformar un antiguo convento en una escuela para jóvenes pobres aspirantes al sacerdocio. Pocos meses después, recibió la orden de ir a Pianello, donde había un orfanato y un asilo fundados por su predecesor recién fallecido, el padre Carlos Coppini. Fue a partir de este emprendimiento que se originó, en 1886, su primera fundación, la Congregación de las Hijas de Santa María de la Providencia. Finalmente, abrió en Como la primera Casa de la Divina Providencia con el objetivo de atender a los pobres y necesitados. La institución comenzó a crecer y no faltaron generosos benefactores ni almas dispuestas a dedicarse a esa obra de caridad.
En un viaje a Turín, pidió orientación a Don Bosco sobre su deseo de fundar también un instituto masculino, y entonces nació la Congregación de los Siervos de la Caridad.
Después de pasar por innumerables vicisitudes y pruebas, Don Guanella vio, al final de su existencia, su obra expandirse por cuatro continentes.
Coronando una vida santa, esa buena muerte llegó también para Don Guanella, el 24 de octubre de 1915, a los 73 años de edad. Su cuerpo es venerado en el Santuario del Sagrado Corazón, en Como.
Oración:
Señor Jesús, Tú viniste a la tierra para ofrecer a todos el amor del Padre y para ser sustento y consuelo a los pequeños y sufrientes.
Te agradecemos por habernos dado tu fiel siervo, San Luis Guanella, como señal del gran amor de Dios.
Haz que el ejemplo de su vida pueda resplandecer en todo el mundo para la gloria de Dios Padre y para el auxilio del pueblo cristiano.
Por su intercesión, concédenos la gracia que en este momento te pedimos… y haz que podamos imitar sus virtudes:
La ardiente piedad para con la Eucaristía, la confianza serena en la providencia, la caridad tierna para con los más pobres, la pasión pastoral por tu pueblo, para que, junto con él, podamos recibir el premio de la alegría que has preparado para nosotros en la casa del Padre.
Amén
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