Patrono:
Historia:
El Divino Espíritu Santo es la Tercera Persona de la Santísima Trinidad. Es Dios. Es el amor entre el Padre y el Hijo personificado, vivo y actuante. Es Él quien pasa a habitar en nuestro corazón por el bautismo y quien guía a los que creen en Jesucristo en el camino de la salvación. La Biblia usa imágenes simbólicas para representarlo, como, Fuego, Soplo, Viento, Agua Viva y el símbolo de la paloma.
En el Antiguo Testamento la paloma aparece como símbolo de la paz y del perdón de Dios. La paloma soltada por Noé vuelve al arca trayendo un ramo de olivo, anunciando que las aguas del diluvio habían bajado y que la tierra era nuevamente habitable para el ser humano.
En el Nuevo Testamento, ella aparece en la ocasión del bautismo de Jesús. En este pasaje, el Divino Espíritu Santo ”apareció en forma corpórea como una paloma y una voz vino del cielo diciendo: este es mi Hijo muy amado, en quien coloco todo mi afecto”. Los cuatro Evangelios relatan el hecho.
Desde el Bautismo el Espíritu Santo habita en nosotros con la Santísima Trinidad y nos da los dones de santificación, son ellos: la Sabiduría, la Ciencia, el Entendimiento, el Consejo, la Fortaleza, la Piedad y el Temor de Dios.
Oración:
Ven Espíritu Santo llena los corazones de tus fieles y enciende en ellos el fuego de Tu amor.
Envía Señor Tu Espíritu y todo será creado y renovarás la faz de la tierra.
Oh Dios, que instruiste los corazones de Tus fieles con la Luz del Espíritu Santo, haz que apreciemos rectamente todas las cosas según el mismo Espíritu y gocemos siempre de su consuelo.
Esto Te pedimos oh Padre en Nombre de Jesucristo Tu Hijo nuestro Señor en la unidad del Espíritu Santo.
Amén
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