Patrona:
Del Pueblo de Israel.
Historia:
Una fecha muy especial, recordada el 25 de marzo, exactamente nueve meses antes de la Navidad. Es la fecha en que el Hijo de Dios se hizo carne en el seno de la Virgen María, por el anuncio del ángel Gabriel. Y es por eso que se llama Anunciación del Señor.
También recordamos este pasaje en el rezo del Angelus, donde recordamos y veneramos la memoria de la Encarnación del Verbo. Los santos padres y doctores de la Iglesia consideran el acontecimiento de la Anunciación del Señor de la máxima importancia. Fue en el momento del “sí” de María, cuando, sin dejar de ser Dios, el Hijo del Altísimo, se hizo hombre. Es el momento sublime en el cual Dios asumió nuestra humanidad para sí, uniéndose a ella hipostáticamente.
El Ángel Gabriel vino a la casa de la Virgen María en Nazaret para anunciarle que ella había sido elegida por Dios para ser la madre del Mesías prometido a Israel. Cuando el ángel le dijo que ella sería la madre de Jesús, María se turbó y dijo que eso no podría ser posible porque no tenía relaciones con ningún hombre. Pero el Ángel le explicó que ella concebiría un hijo por obra del Espíritu Santo y que, por eso, él sería llamado Hijo de Dios.
Al final, María aceptó el llamado y dijo “He aquí la sierva del Señor, hágase en mí según tu palabra”.
La Anunciación del Señor es el comienzo de la Nueva y Eterna Alianza. María, con su “sí”, nos dio a Jesucristo, nuestra salvación.
Oración:
Dios te salve, María, llena eres de gracia; el Señor es contigo; bendita tú eres entre todas las mujeres y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús. Santa María, madre de Dios, ruega por nosotros, pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte.
Amén
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