Shopping cart

Santito Juan de la Cruz

Shape image

Patrono:

De los místicos, poetas y de las radios.

Historia:

Juan de la Cruz nació en 1542 en Fontiveros, España. Sus padres, Gonzalo y Catalina, eran pobres tejedores. Su padre Gonzalo murió temprano y su madre tuvo que pasar por grandes dificultades para mantener a los tres hijos: Francisco, Juan y Luis, siendo que este último murió cuando aún era niño. Como a Juan le gustaba mucho estudiar, su madre lo envió al Colegio de la Doctrina. En 1551, los padres jesuitas fundaron un colegio en Medina, donde Juan estudió Ciencias Humanas.

Con 21 años, sintió el llamado a la vida religiosa y entró en la Orden Carmelita, en la cual pidió el hábito. En los tiempos libres, le gustaba visitar a los enfermos en los hospitales, sirviéndolos como enfermero. Fue entonces cuando empezó a llamarse Juan de Santa María. Debido al talento y a la virtud, rápidamente fue destinado al colegio de Santo André, perteneciente a la Orden, en Salamanca, junto a la famosa Universidad, donde estudió Artes y Teología. Allí fue nombrado “prefecto de los estudiantes”, lo que indica su buen aprovechamiento y la estima que los demás tenían por él. En 1567 fue ordenado sacerdote.

Deseando una disciplina más estricta, San Juan de la Cruz casi salió de la Orden para ingresar en la Orden de los Cartujos, pero, afortunadamente, se encontró con la reformadora de los Carmelos, Santa Teresa de Ávila, la cual había recibido autorización para la reforma de los conventos masculinos. Juan, comprometido con la reforma, conoció el sufrimiento, las persecuciones y tantas otras resistencias. Llegó a estar nueve meses preso en un convento en Toledo, hasta que logró escapar. De esta manera, el santo español transformó, en Dios y por Dios, todas las cruces en un medio de santificación para él y para los

demás. Murió en la madrugada del 14 de diciembre de 1591, en el convento de Úbeda.

San Juan de la Cruz fue beatificado por el Papa Clemente X el 25 de enero de 1675, canonizado por el Papa Benedicto XIII el 27 de diciembre de 1726 y proclamado Doctor de la Iglesia por el Papa Pío XI en 1926.

Oración:

¡Oh glorioso San Juan de la Cruz!

Joya preciosa de la Santa Iglesia y joya brillante del Carmelo, glorioso San Juan de la Cruz, cuya vida fue un perfecto modelo de virtud y una continua holocausto de amor, enseña a las almas a ser humildes en medio de los honores, fuertes en la adversidad y generosos en la oración.

Bendito San Juan de la Cruz, enciende en mí una chispa del amor ardiente que te inflama. Dame sabiduría celestial y prudencia para juzgar a mi prójimo con caridad. Que en todas mis decisiones yo sea iluminado por el Espíritu Santo. Que yo no busque la aprobación humana, sino la divina.

Enséñame, ¡Oh San Juan! a orar como tú oraste. Alcanza para mí, la perseverancia y la paz. Que Dios me conceda una fe firme para entender que el sufrimiento es una participación en la Pasión de Cristo, la mayor prueba de amor. Que yo pueda comprender el valor salvífico de mi dolor y el sufrimiento del prójimo.

Querido San Juan de la Cruz, que yo pueda vivir en la esperanza del cielo, regocijándome desde ahora con las maravillas que Dios tiene reservadas para los que lo aman y sirven.

Amén

los comentarios están cerrados