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Santito Roque

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Patrono:

De los inválidos, cirujanos, protector del ganado y contra epidemias y enfermedades contagiosas.

Historia:

San Roque nació en el año 1295, en Montpellier, en Francia. Cuando nació, todos quedaron bastante sorprendidos por una marca en su pecho: una cruz roja. Era de familia noble, distinguida y acaudalada. Su nacimiento fue una gran bendición de Dios, ya que fue fruto de mucha oración, pues su madre era de edad avanzada y muy devota de Nuestra Señora.

Roque quedó huérfano de padres cuando tenía unos 15 años y heredó una gran fortuna. Sin embargo, como cristiano convencido educado por su madre, Roque deseaba vivir en la pobreza, en imitación de Cristo. Por eso, quiso repartir todos sus bienes entre los pobres. Sin embargo, por su corta edad, no podía disponer de sus bienes. Así que confió todo a un tío. Luego, partió sin nada hacia la ciudad de Roma, mendigando a lo largo del camino.

San Roque vivió durante tres años en la ciudad de Roma. Pasaba mucho tiempo en oración en la tumba de los apóstoles. Allí contrajo la peste y, para no ocupar una cama en el hospital, encontró un lugar en el bosque para esperar la muerte. Por la gracia de Dios, vio nacer allí, cerca de la cabaña donde vivía, una pequeña fuente de agua límpida y cristalina. Al beber y lavarse en las aguas sentía gran alivio en sus heridas.

Otro hecho interesante fue que un perro lo encontró y comenzó a llevarle pan a San Roque. El dueño del perro, al notar la regularidad con que el animal hacía esto, lo siguió y encontró al santo. Roque se curó de la enfermedad y logró la conversión de su benefactor. Luego, pasó un tiempo en Piacenza cuidando a los enfermos.

Al llegar a Toscana, en Italia, vio la gran mortalidad causada por la peste. Entonces, pidió permiso al administrador del hospital para atender a los enfermos. En cuanto Roque se puso entre los enfermos, cesó la epidemia en toda la ciudad. Lo mismo sucedió en Cesena y en otras localidades. Curó a muchos haciendo solo la señal de la cruz. Se decía que la peste huía de Roque.

Al regresar a Montpellier, su tierra natal, no lo reconocieron y acabó preso. Pensaban que era un espía disfrazado de peregrino, pues había una guerra civil. Estuvo en prisión durante cinco años. El día 16 de agosto de 1327, fue encontrado muerto en su celda y, entonces, realizó su primer milagro después de muerto. El carcelero, que era cojo desde el nacimiento, se curó al tocar el cuerpo de San Roque con el pie, para ver si estaba vivo, dormido o muerto. Al quitarle la ropa para sepultarlo, fue reconocido por la cruz marcada en su pecho.

Oración:

San Roque, que supiste llevar con fidelidad la sublime misión que te fue confiada, la más noble entre todas, la santa Caridad, que obrabas milagros de curación por intercesión de Nuestro Señor Jesucristo y sufriste tanto en dolor físico y moral por las injusticias de los hombres, rogamos tu protección sobre todos los que están sufriendo en este momento. Concédenos también este corazón lleno de misericordia que tú tenías, para que, por esta virtud, podamos también alcanzar la eterna misericordia de nuestro Padre Celestial. Por Cristo Nuestro Señor.

Amén

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